Precio: 1.240€

El amueblamiento y la arquitectura deben de permanecer relacionados estéticamente en todo momento. Cuando nos disponemos a elegir los muebles que darán sentido y funcionalidad a una estancia, debemos hacerlo de manera que las piezas encajen en el ambiente y que, por tanto, el resultado final muestre armonía y una estética adecuada. En este proyecto el objetivo fue transformar un ático en un dormitorio juvenil completamente funcional, con dos zonas de descanso y una capacidad considerable de almacenamiento. Este ático, a priori, dispone de suficiente espacio para llevar a cabo la tarea, pero, como sabemos, las habitaciones juveniles trascienden de ser una mera zona de descanso y adquieren también el rol de lugares de ocio y estudio, por lo que optamos por concentrar camas y armario en uno de los laterales del espacio, dejando así prácticamente libre la mitad de la habitación para cualquier otra disposición de las antes nombradas. En cuanto a la arquitectura, en esta ocasión suponía un factor especialmente determinante, pues el techo dibuja una pendiente a dos aguas, que por un lado es común en los áticos, pero por el otro limita las opciones de amueblamiento, sobre todo en altura.

Por todo ello, optamos por crear la composición que vemos en la imagen, donde la perspectiva juega un papel esencial. Como vemos, las camas están dispuestas en L, pero a diferente altura. Este detalle hará que la habitación gane en sensación de espacio y profundidad, pues la composición acompaña así al sentido decreciente del techo y el ambiente se abre hacia el centro de la habitación permitiendo ver todo el conjunto escalado. Cada cama cuenta con su espacio de almacenamiento, ya sea a base de cómodos cajones, o de un amplio compartimento al que se accede mediante una puerta corredera. Por su parte, el armario continúa la L que forman las camas y se sitúa justo en la confluencia de las dos partes del tejado, pudiendo ganar así en altura y, por consiguiente, en capacidad de almacenamiento. Decidimos romper la simetría del armario con dos huecos de diferente anchura y puertas batientes, uno de los cuales se apoya en un profundo módulo con cajón, que aporta un extra más de espacio para guardar.

Y así jugando con la perspectiva, las formas y los colores, nuestro ático quedó perfectamente amueblado y preparado para sus dos nuevos huéspedes.


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